Nuestra Argentina, al cabo de sus dos escasos siglos de existencia, ha sufrido, en las que debieran haber sido sus épocas de mayor desarrollo tecnológico y por ende de mayor progreso económico, laboral y social, una serie de “alteraciones” (por ahora las podemos denominar con este eufemismo) que, en contra de lo normal en una Nación Libre, no le permitieron realizar esta trascendental tarea. En mi opinión, es evidente que este atraso no se ha producido en forma casual, accidental. No han habido desde 1816, cataclismos naturales o pestes tales, ni guerras continentales o mundiales, ni caídas de cometas o meteoritos colosales que hubiesen reducido nuestra población a la nada. Y menos aún en nuestra Historia más cercana, ya en la Patria Contemporánea, casi actual, digamos a partir de 1930. En años como el mencionado, se comienza en el País un tipo de “procedimiento” destinado específicamente a “regular” (otro eufemismo), al gusto de ciertas minorías presuntamente “selectas, trabajadoras y patrióticas”, a los Gobiernos elegidos por las mayorías “vulgares”, y, por el momento, para nada “patrióticas y trabajadoras” como ellos. Este proceder, denominado comúnmente “golpe de estado”, cumple, además de frenar premeditada y alevosamente el sano progreso de toda la sociedad y del País en todos los órdenes, eliminar a la “Política”, mientras les convenga. Cuando les resulta complicado a estos golpistas seguir con sus mentiras, por causa de su inutilidad para proyectar futuro, pensar y hacer, se recurre nuevamente a la desprestigiada “Política”. De esta forma, y resumiendo, esta sucesión de “hechos fácticos” innegables se han repetido en 1955, 1962, 1966 y 1976. La ciudadanía argentina en general, pero en especial la porteña, se fue malamente “acostumbrando” a esta aberración antidemocrática e inconstitucional fluctuante, llegando a los extremos de preferir la “apoliticidad”, el consabido “no te metás”, que es más o menos lo mismo, o a algo mucho peor… la recreación de un tipo de ciudadano engreído, inútil, mediocre, egoísta, elitista, ignorante, miedoso, cobarde, manejable y xenófobo peligroso, incluso para sí mismo: el tilingo, engendro definido magistralmente por Arturo Jauretche.
Mi idea es intentar el intercambio de opiniones, y por que no, de ideales dignos, para revertir la estéril “doctrina” tilinga, factor ineludible para que, de una buena vez, seamos quienes queremos ser como Nación Soberana, Democrática y Libre.
DOS DEFINICIONES GENERALES ACERCA DE POLITICA Y APOLITICA.
La política, del griego politikós, que significa ciudadano, civil, es el proceso por el cual el uso de una influencia preponderante es legitimado. Este se orienta ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo idealmente definido, en los asuntos públicos. La ciencia política es una ciencia social que estudia dicha conducta de una forma académica utilizando técnicas de análisis político; los profesionales en esta ciencia adquieren el título de politólogos, mientras quienes desempeñan actividades profesionales a cargo del Estado o se presentan a elecciones, se denominan políticos. El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. El mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político. También se la ha definido como la comunicación dotada de un poder, relación de fuerzas o como el arte de lo posible. Por extensión y de acuerdo al contexto, el concepto de política puede referirse también a la actividad de gobernar o conducir otras instituciones sociales menores y no necesariamente públicas, como por ejemplo una empresa, instituto o cooperativa.
La apolítica, entendida como un disenso o ruptura del pensamiento político es una actitud que se adopta, de forma individual y unilateral, como una resolución derivada de abstracciones sobre la política o tras un proceso de crisis que se resuelve en un estadio que desembocaría en criterios de incredulidad y en una percepción final desvalorizada de la política en general.
RIESGOS DE LA APOLITICIDAD INDUCIDA O ANALFABETISMO POLITICO DEL CIUDADANO TILINGO DE LA CAPITAL FEDERAL DE BUENOS AIRES ( O CABA)
Todo lo encarado desde el principio en este blog, también tiene por objeto establecer un alerta acerca de la verdadera amenaza a la Soberanía en los países democráticos de nuestra Sudamérica, cuyos gobiernos elegidos por amplia mayoría del Pueblo han sufrido, afortunadamente en su mayoría sin resultado, intentos de golpe de estado de la nueva denominación: “golpe suave”. En América latina esta estrategia en contra de la libertad, el progreso y la autonomía de los latinoamericanos, se ha registrado en cinco ocasiones. Ha triunfado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), pero ha fracasado en Venezuela (2002), Bolivia (2008 y 2012) y Ecuador (2010). En nuestro País, “el golpe suave” está en marcha desde el año 2003. No se ha producido el resultado esperado por sus organizadores (el poder mediático y sus socios, los cipayos conservadores- vende patrias de siempre), por dos razones.
Una, no contaban con los progresos reales (aclaremos que queda muchísimo por hacer todavía), irrefutables del Gobierno referidos a la recuperación del empleo, la vuelta de los derechos de los trabajadores (“atenuadas” desde el golpe cívico militar de 1976), la recuperación de empresas estratégicas (destruidas por las privatizaciones), el control a las importaciones, la reactivación incipiente de la industria y la tecnología, la gradual eliminación de la deuda externa contraída por todos los gobiernos anteriores, los progresos en el área de la igualdad social, planes de vivienda digna, y para rematar… la Ley de medios. Todos actos en contra de los neoliberales que hoy están desarmando E uropa. Otra, no se imaginaban la firme cohesión de los países hermanos integrantes de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Ante estos serios inconvenientes, estos desestabilizadores atacan en forma continua con toda clase de elementos mediáticos, aprovechando la impunidad que les otorga la libertad de prensa total en Argentina, que sistemáticamente e hipócritamente estos mismos grupos ilegales y antinacionales niegan.
La experiencia de Venezuela, Ecuador y la de Bolivia, que experimentaron la fuerza del “golpe suave”, confirma el uso que los conductores de la desestabilización hacen de climas construidos por medio de la manipulación de criterios informativos. El politólogo Gene Sharp, al que se le atribuye la autoría de esta estrategia, propone 198 “armas no violentas”, las que van desde el uso de colores y símbolos hasta funerales simulados y boicots.
La estrategia del “golpe suave” puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente, de la siguiente manera:
1ª etapa: ablandamiento, empleando la Guerra de Cuarta Generación: desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales, cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento, promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, lockout patronal y otros, denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.
2ª etapa: deslegitimación: manipulación de los prejuicios anticomunistas, impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas, acusaciones de totalitarismo y pensamiento único, fractura ética-política.
3ª etapa: calentamiento de la calle: cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle, elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales, generalización de todo tipo de protestas, exponiendo fallas y errores gubernamentales, organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación.
4ª etapa: combinación de diversas formas de lucha: organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria, desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad, impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar a los organismos de seguridad.
5ª etapa: fractura institucional: sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamientos militares, se obliga la renuncia del presidente.
POLITICA Y APOLITICA EN LA ARGENTINA
ResponderEliminarINTRODUCCION
Nuestra Argentina, al cabo de sus dos escasos siglos de existencia, ha sufrido, en las que debieran haber sido sus épocas de mayor desarrollo tecnológico y por ende de mayor progreso económico, laboral y social, una serie de “alteraciones” (por ahora las podemos denominar con este eufemismo) que, en contra de lo normal en una Nación Libre, no le permitieron realizar esta trascendental tarea.
En mi opinión, es evidente que este atraso no se ha producido en forma casual, accidental.
No han habido desde 1816, cataclismos naturales o pestes tales, ni guerras continentales o mundiales, ni caídas de cometas o meteoritos colosales que hubiesen reducido nuestra población a la nada. Y menos aún en nuestra Historia más cercana, ya en la Patria Contemporánea, casi actual, digamos a partir de 1930. En años como el mencionado, se comienza en el País un tipo de “procedimiento” destinado específicamente a “regular” (otro eufemismo), al gusto de ciertas minorías presuntamente “selectas, trabajadoras y patrióticas”, a los Gobiernos elegidos por las mayorías “vulgares”, y, por el momento, para nada “patrióticas y trabajadoras” como ellos.
Este proceder, denominado comúnmente “golpe de estado”, cumple, además de frenar premeditada y alevosamente el sano progreso de toda la sociedad y del País en todos los órdenes, eliminar a la “Política”, mientras les convenga. Cuando les resulta complicado a estos golpistas seguir con sus mentiras, por causa de su inutilidad para proyectar futuro, pensar y hacer, se recurre nuevamente a la desprestigiada “Política”. De esta forma, y resumiendo, esta sucesión de “hechos fácticos” innegables se han repetido en 1955, 1962, 1966 y 1976.
La ciudadanía argentina en general, pero en especial la porteña, se fue malamente “acostumbrando” a esta aberración antidemocrática e inconstitucional fluctuante, llegando a los extremos de preferir la “apoliticidad”, el consabido “no te metás”, que es más o menos lo mismo, o a algo mucho peor… la recreación de un tipo de ciudadano engreído, inútil, mediocre, egoísta, elitista, ignorante, miedoso, cobarde, manejable y xenófobo peligroso, incluso para sí mismo: el tilingo, engendro definido magistralmente por Arturo Jauretche.
Mi idea es intentar el intercambio de opiniones, y por que no, de ideales dignos, para revertir la estéril “doctrina” tilinga, factor ineludible para que, de una buena vez, seamos quienes queremos ser como Nación Soberana, Democrática y Libre.
DOS DEFINICIONES GENERALES ACERCA DE POLITICA Y APOLITICA.
ResponderEliminarLa política, del griego politikós, que significa ciudadano, civil, es el proceso por el cual el uso de una influencia preponderante es legitimado. Este se orienta ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo idealmente definido, en los asuntos públicos. La ciencia política es una ciencia social que estudia dicha conducta de una forma académica utilizando técnicas de análisis político; los profesionales en esta ciencia adquieren el título de politólogos, mientras quienes desempeñan actividades profesionales a cargo del Estado o se presentan a elecciones, se denominan políticos. El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. El mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político. También se la ha definido como la comunicación dotada de un poder, relación de fuerzas o como el arte de lo posible. Por extensión y de acuerdo al contexto, el concepto de política puede referirse también a la actividad de gobernar o conducir otras instituciones sociales menores y no necesariamente públicas, como por ejemplo una empresa, instituto o cooperativa.
La apolítica, entendida como un disenso o ruptura del pensamiento político es una actitud que se adopta, de forma individual y unilateral, como una resolución derivada de abstracciones sobre la política o tras un proceso de crisis que se resuelve en un estadio que desembocaría en criterios de incredulidad y en una percepción final desvalorizada de la política en general.
RIESGOS DE LA APOLITICIDAD INDUCIDA O ANALFABETISMO POLITICO DEL CIUDADANO TILINGO DE LA CAPITAL FEDERAL DE BUENOS AIRES ( O CABA)
ResponderEliminarTodo lo encarado desde el principio en este blog, también tiene por objeto establecer un alerta acerca de la verdadera amenaza a la Soberanía en los países democráticos de nuestra Sudamérica, cuyos gobiernos elegidos por amplia mayoría del Pueblo han sufrido, afortunadamente en su mayoría sin resultado, intentos de golpe de estado de la nueva denominación: “golpe suave”.
En América latina esta estrategia en contra de la libertad, el progreso y la autonomía de los latinoamericanos, se ha registrado en cinco ocasiones. Ha triunfado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), pero ha fracasado en Venezuela (2002), Bolivia (2008 y 2012) y Ecuador (2010).
En nuestro País, “el golpe suave” está en marcha desde el año 2003. No se ha producido el resultado esperado por sus organizadores (el poder mediático y sus socios, los cipayos conservadores- vende patrias de siempre), por dos razones.
Una, no contaban con los progresos reales (aclaremos que queda muchísimo por hacer todavía), irrefutables del Gobierno referidos a la recuperación del empleo, la vuelta de los derechos de los trabajadores (“atenuadas” desde el golpe cívico militar de 1976), la recuperación de empresas estratégicas (destruidas por las privatizaciones), el control a las importaciones, la reactivación incipiente de la industria y la tecnología, la gradual eliminación de la deuda externa contraída por todos los gobiernos anteriores, los progresos en el área de la igualdad social, planes de vivienda digna, y para rematar… la Ley de medios. Todos actos en contra de los neoliberales que hoy están desarmando E uropa. Otra, no se imaginaban la firme cohesión de los países hermanos integrantes de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).
Ante estos serios inconvenientes, estos desestabilizadores atacan en forma continua con toda clase de elementos mediáticos, aprovechando la impunidad que les otorga la libertad de prensa total en Argentina, que sistemáticamente e hipócritamente estos mismos grupos ilegales y antinacionales niegan.
La experiencia de Venezuela, Ecuador y la de Bolivia, que experimentaron la fuerza del “golpe suave”, confirma el uso que los conductores de la desestabilización hacen de climas construidos por medio de la manipulación de criterios informativos.
El politólogo Gene Sharp, al que se le atribuye la autoría de esta estrategia, propone 198 “armas no violentas”, las que van desde el uso de colores y símbolos hasta funerales simulados y boicots.
La estrategia del “golpe suave” puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente, de la siguiente manera:
ResponderEliminar1ª etapa: ablandamiento, empleando la Guerra de Cuarta Generación: desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales, cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento, promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, lockout patronal y otros, denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.
2ª etapa: deslegitimación: manipulación de los prejuicios anticomunistas, impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas, acusaciones de totalitarismo y pensamiento único, fractura ética-política.
3ª etapa: calentamiento de la calle: cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle, elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales, generalización de todo tipo de protestas, exponiendo fallas y errores gubernamentales, organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación.
4ª etapa: combinación de diversas formas de lucha: organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria, desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad, impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar a los organismos de seguridad.
5ª etapa: fractura institucional: sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamientos militares, se obliga la renuncia del presidente.